Fuente: DPA | 08:17 Hrs
Ramallah,Cisjordania.- No sólo el primer ministro
israelí Ehud Barak tiene grandes problemas internos para convencer a la mayoría de sus compatriotas sobre la coveniencia de firmar la paz
definitiva con los palestinos.
También el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yassir Arafat, tiene dificultades internas para "vender" a las
organizaciones palestinas un acuerdo de paz que, irremediablemente, impondrá algunos compromisos.
Si bien Arafat no debe preocuparse por mayorías parlamentarias, sus decisiones necesitan la aprobación de una serie de instituciones
políticas, señala Sijad Abu Amer, presidente del Comité Político del Consejo Legislativo, el parlamento interino de los territorios
autónomos.
En primer lugar está este parlamento interino y las organizaciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que el mismo Arafat preside. Entre éstas figura el Consejo Nacional Palestino (el parlamento en el exilio de la OLP), el Consejo Central (el "miniparlamento" de la OLP) y la dirección de la OLP.
Pero también la organización de Arafat, Fatah, así como diversas fracciones dentro y fuera de la OLP deben ser persuadidas de la necesidad de un compromiso, apunta Abu Amer.
Yassir Abed Rabbo, ministro del gabinete de Arafat y hasta hace poco jefe negociador en las negociaciones con Israel, anunció el domingo un referéndum entre todos los palestinos, incluyendo los exiliados, si palestinos e israelíes llegan a un acuerdo bajo la mediación estadounidense.
Pero la propuesta no depertó entusiasmo ni entre los moderados ni entre los radicales. Si el pueblo rechaza un eventual acuerdo, será el fin del proceso de paz, temen los moderados.
Para los representantes de una posición más radical, la naturaleza del peligro de un referéndum es bien distinta, señala Abu Ali
Mustafa, sucesor de George Habash en el liderazgo del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Si el acuerdo es aprobado en
la consulta popular, cuestiones fundamentales como el status de Jerusalén o el derecho de regreso de los refugiados palestinos
estarán "reglamentadas" por tiempo indefinido, afirma Mustafa.
El FPLP y otras organizaciones radicales continúan rechazando los acuerdos de Oslo de 1993, que dieron luz al proceso de paz en Cercano
Oriente.
Pero la consulta presenta un problema adicional: según Marwan Barguti, de Fatah, el referéndum fuera de los territorios autónomos
es prácticamente irrealizable.
Sucede que la gran mayoría de los 3,5 millones de refugiados palestinos vive en el Líbano, Siria y Jordania. "Estos países no permiten a su propia población acudir a las urnas; ¿cómo podríamos
nosotros organizar un referéndum allí?", se pregunta el político palestino.
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