'Algunos problemas son muy complejos y requieren de innovación', señala el CEO de Idea Couture (con sede en San Francisco, CA).
'Así es que para resolverlos, buscamos a una persona creativo-analítica cuando que rara vez estas dos cualidades se dan en una misma mente'.
Idris Mootee insiste que para lograr una confluencia de ambas virtudes hay que crear un ambiente especial de trabajo para dos personas con estas virtudes respectivas.
Destaca que 'las marcas necesitan constante innovación que resuelva necesidades que aún no han sido descubiertas, ya que las firmas tienden a que su propuesta de valor ante el consumidor cada vez sea menos clara.
'También sucede con frecuencia que su conjunto de herramientas de marketing cada vez es menos efectivo; las organizaciones se están volviendo menos receptivas a los cambios del mercado por lo que sus marcas son menos impactantes'.
Agrega que las ventajas competitivas de antaño han cambiado o han desaparecido y todo esto provoca que sea cada vez más difícil mantener consumidores comprometidos con las marcas (engagement).
Tamaño vs. innovación
Para Mootee, el enemigo número uno de la innovación es el tamaño. 'Entre más grande es una organización, más burocrática y especializada se vuelve, lo que da como resultado que sean pocos los empleados que conozcan su esencia y razón de ser. Los esfuerzos de innovación deben ir alineados con la estrategia del negocio.
'La mayoría de las decisiones que tomamos hoy a nivel marketing, están enfocadas a tratar de crear un producto atractivo y vendedor, pero casi siempre se tiene que transigir respecto de otras 'virtudes' del producto, suboptimizando el resultado final.
'Una empresa de teléfonos celulares, por ejemplo, no puede lograr una imagen óptima ni tener un buen mercado si lanza modelos nuevos cada seis meses; pone en duda la calidad y modernismo de sus modelos anteriores; se llenarían basureros tóxicos con celulares viejos.'
Una solución ante semejante dilema, esboza el especialista, sería que los usuarios rentaran de por vida sus celulares y la empresa incluyera en su precio su constante reciclaje/renovación, ofreciendo a mercados del tercer mundo aparatos sencillos y baratos, creados con componentes de teléfonos descartados por los usuarios de mercados más sofisticados.
Mootee asevera que no se trata únicamente de siempre querer crear mejores diseños, de querer optimizar a todo costo, sino también considerar otros valores, como la calidad y el cuidado del medio ambiente.
'O', señala, 'se podrían incorporar funciones a los celulares de manera que 'cuidaran' a parientes ancianos mediante la asignación de una tecla de emergencia que advirtiera de algún problema, o de alguna tecla-audífono que 'checara' si el bebé está llorando en su recámara'.
El directivo piensa que sólo cuando se unen mentes afines, creativo-analíticas, se puede lograr una nueva mentalidad que piense 'económico pero elegante'; 'funcional, pero bonito', etc. 'La innovación necesita de aproximaciones multidisciplinarias para resolver un problema'.
Precio vs. producto
En lo que refiere a productos de alta gama, Mootee siente que no podrán subsistir como lo han hecho hasta la fecha, basándose solo en calidad, diseño y alto precio.
'Van a tener que comprobar a sus consumidores que sus programas de responsabilidad social son sustentables y verdaderas; si no, un buen día el consumidor –por más próspero que sea– se dará cuenta que está pagando una cantidad ridícula a una empresa que solo se interesa por sacarle cada vez más dinero.
'Hoy, la mayoría de los consumidores no tienen suficiente dinero para adquirir productos caros y la competencia es tal que cada día salen versiones más económicas de casi todos los productos'.