Devaluación del peso

Tabla Óscar Vera Noviembre

Reservas Internacionales del Banco de México (Foto Óscar Vera © Derechos Reservados)

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La decisión del Banco de México de utilizar parte de sus reservas internacionales para tratar de estabilizar la paridad del peso, junto con la declaración del Secretario de Hacienda en el sentido de que había sido la especulación de algunas empresas lo que motivó la abrupta devaluación del peso, han provocado numerosas y encontradas reacciones.

Desde hace varios años el Banco de México comenzó a acumular reservas en forma importante, por lo que de manera recurrente fue criticado por políticos, empresarios y académicos que señalaban que debían utilizarse para los más diversos fines. Pero ahora que comenzó a usarlas para evitar una devaluación aún mayor, se le critica por estar “malgastando” las divisas del país.

Estas críticas son resultado de mitos y fantasmas asociados con anteriores devaluaciones y crisis económicas, al igual que de simple oportunismo político.

Antecedentes

A finales de VII/08, el Gobierno Federal anunció la compra de US$8 millardos de las reservas del Banco de México, ante la creciente acumulación de divisas que rondaban ya los US$90 millardos, y la paridad estaba cerca de MN$10=US$1. Con esta operación, el Gobierno Federal aseguró divisas necesarias para el resto de 2008 y para 2009.

Posteriormente, las reservas volvieron a aumentar en forma sostenida, llegando a US$84 millardos en la primera semana de X/08, cuando se tomó la decisión de comenzar a usarlas para estabilizar el mercado cambiario. No obstante que en las siguientes dos semanas se vendieron US$9 millardos, el tipo de cambio continuó fuertemente presionado, alcanzando cotizaciones superiores a MN$14=US$1.

El origen de la presión sobre el peso es la crisis financiera internacional y no una “corrida” local contra el peso, ni una “especulación” tradicional; se trata de inversionistas mexicanos o extranjeros apostando a una devaluación permanente por desequilibrios económicos internos.

En varias ocasiones, la subasta diaria de dólares del Banco de México ha sido declarada desierta porque ninguna institución bancaria ha querido comprar dólares a los precios de mercado. Entonces, ¿qué explica la devaluación del peso y por qué US$9 millardos no han bastado para estabilizarlo?

De problema
financiero a crisis

Desde fines de VIII/08, las autoridades financieras de los países industrializados han anunciado diversas medidas para tratar de frenar la crisis.

Sin embargo, inicialmente éstas fueron parciales e incluso contradictorias (como el salvamento de algunas instituciones y la quiebra de otras en EUA), lo que propició una creciente incertidumbre mundial que desembocó en el pánico financiero.

El problema central es la incertidumbre sobre el monto de la deuda incobrable o “tóxica” y, por lo tanto, el costo que tendrá para las instituciones financieras y, en última instancia, para los gobiernos. En tanto este punto no se pueda dimensionar, persistirá la desconfianza y la volatilidad en los mercados internacionales.

Las fuertes pérdidas de los inversionistas alrededor del mundo y la incertidumbre han provocado un movimiento masivo de capitales a buscar refugio (no rendimiento) en la moneda más segura de todas: el dólar estadounidense.

Esto explica el debilitamiento de la mayoría de las principales monedas, comenzando por el euro, frente al dólar.

No obstante, en el caso del peso mexicano existe un factor adicional de presión. Un buen número de empresas, nacionales y extranjeras, habían apostado a que se mantendría un peso fuerte, razón por la que no cubrieron sus pasivos en dólares o, como el caso de Comercial Mexicana, realizaron operaciones financieras basadas en ese supuesto.

Por ello, al comenzar la presión externa sobre el peso se vieron forzadas a salir al mercado a conseguir dólares para pagar sus obligaciones; lo que hicieron fue precisamente lo contrario de lo que son acusadas: le “apostaron” al peso y perdieron.

Reservas y regimen cambiario

Tener un nivel relativamente alto de reservas internacionales sirve precisamente para situaciones como la actual. Si las autoridades hubiesen hecho caso a las críticas en el pasado, sin lugar a dudas la presión actual sobre el peso hubiese sido mucho mayor.

Un aspecto importante que ha pasado casi desapercibido es que ésta es la primera ocasión en que el peso se devalúa sin que exista un disparo en las tasas de interés internas. Esto muestra que no ha habido fuga de capitales nacionales como ocurría antes.

El tipo de cambio flotante ha sido el “amortiguador” para absorber el choque financiero externo. Sin embargo, la principal preocupación de las autoridades estriba en que, de prolongarse la crisis externa un tipo de cambio elevado podría provocar mayor inflación a medida que la economía incorpore dicha paridad.

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