Crecimiento Económico y de la Recaudación de Impuestos (Foto Óscar Vera © Derechos Reservados)
Apenas en XI/08 existía un consenso de que el principal responsable, EUA, tendría una recesión moderada y corta en 2009; sin embargo, ahora se considera que será mucho más fuerte aunque no necesariamente durará un largo tiempo.
A pesar de la gran cantidad de medidas adoptadas por muchos países como han sido las inyecciones masivas de liquidez, reducciones drásticas en tasas de interés y costosos programas de apoyo a diversos sectores, el deterioro ha seguido.
Las tres principales razones de esta situación han sido:
1) la magnitud mucho mayor de lo previsto inicialmente de las pérdidas de las instituciones financieras.
2) la adopción de medidas graduales y parciales, en ocasiones descoordinadas, para atacar la crisis.
3) la falta de liderazgo y credibilidad de las autoridades estadounidenses. Estos factores, conjugados, produjeron una crisis de confianza que ha vuelto aún más difícil resolver el problema.
Mecanismos de transmisión a México
Si bien la crisis es mundial, México es más vulnerable que otros países por varias razones: en primer lugar, por su cercanía e integración (dependencia) con la economía de EUA.
Segundo, por el grado de apertura general de su economía, que lo vuelve mucho más expuesto al entorno global “en las buenas y en las malas”. Y tercero, porque a pesar de no ser una economía “petrolizada”, las finanzas gubernamentales sí lo están y el precio del petróleo se ha desplomado 70% desde VIII/08.
Ciertamente hay aspectos que ayudan: la economía mexicana es más saludable ahora que en el pasado y la cobertura del precio del petróleo harán menos fuerte el impacto externo, pero no lo evitan ni lo compensan, solamente ayudan. Por ejemplo, aunque está garantizado un precio del petróleo de US$70 por barril, el precio promedio en 2008 fue US$85.88, lo que significa una reducción de ingresos petroleros de US$15.88 por barril.
Por otra parte, incluso antes del agravamiento de la crisis internacional en IX/08 y con el petróleo en niveles históricos, la economía mexicana se encontraba ya en una clara desaceleración, propiciada principalmente por el repunte de la inflación, que estaba debilitando el poder de compra de los salarios y, en consecuencia,el crecimiento del mercado interno; de hecho, la producción industrial comenzó a caer desde V/08, a pesar de que sus exportaciones continuaron creciendo hasta X/08.
Los programas gubernamentales
Durante los primeros nueve meses de 2008 las autoridades gubernamentales promovieron tres acuerdos (concertaciones) de precios con las principales cadenas de autoservicio y algunos de los fabricantes más importantes de productos de consumo. El objetivo era evitar lo más posible la pérdida de poder adquisitivo de la población.
Asimismo, en II/08 el gobierno federal anunció la creación del Fondo Nacional de Infraestructura en apoyo al ambicioso Plan Nacional de Infraestructura del sexenio dado a conocer en VII/07, subrayando que también serviría como medida “contra-cíclica” para compensar el entorno recesivo externo.
No obstante, la economía continuó perdiendo dinamismo, incluso en sectores como el de la construcción, que supuestamente sería el principal beneficiado del programa de infraestructura.
Medidas recientes
En la primera semana del año, el gobierno federal anunció otras 25 medidas para proteger la economía familiar y el empleo. Independientemente de las buenas intenciones y de lo heterógeneo de dichas medidas, la realidad es que muy probablemente su impacto sea mínimo en términos de estimular el crecimiento y el empleo.
La principal razón de escepticismo es que hasta ahora las autoridades no han instrumentado un verdadero programa contra-cíclico de estímulo a la economía. En realidad, el ajuste al choque externo lo están resintiendo el aparato productivo y las familias, en lugar del sector público. El propio Presidente Calderón así lo anticipó hace tres meses, al declarar que “no nos ajustaremos el cinturón”: claramente se refería al gobierno.
El meollo de un programa contra-cíclico debe ser estimular el gasto privado y para ello la medida necesaria es una reducción de impuestos. El aumento de la tasa del IETU y de los combustibles como el diesel, y hasta I/09 la gasolina, operan en sentido contrario.
Y en el caso del apoyo a las empresas, la experiencia de décadas muestra que los programas o fondos “pymes” oficiales tienen un impacto marginal. El verdadero apoyo sólo puede venir de una banca de fomento que preste directamente a las pymes (primer piso) más que a través de la banca comercial, como ocurre actualmente.
En consecuencia, sólo queda esperar que la recesión en EUA no dure demasiado tiempo para que podamos ver un retorno al crecimiento. Por ahora, los pronósticos son que esto ocurrirá en la segunda mitad del año.