El "Blindaje Financiero" externo

Óscar Vera

Óscar Vera, oscarhveraprodigy.net.mx (Foto R.Herrera © Derechos Reservados)

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A principios de IV/09 y de manera casi simultánea, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México anunciaron que “activarían” dos líneas de crédito contingentes con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Reserva Federal de EUA respectivamente, que suman US$77 millardos. Esta cantidad es prácticamente igual al monto de reservas internacionales del país, por lo que éstas “virtualmente” se duplicarían.

Sin embargo, la característica más importante de ambas líneas (además de su monto) es su naturaleza contingente; es decir, son líneas de crédito que pueden ser usadas o no, totalmente o en parte, a discreción de las autoridades financieras.

De hecho, la propia SHCP al anunciar esta decisión, explícitamente señaló que “no tiene la intención de utilizarlos”.

Según las autoridades mexicanas, el objetivo fundamental es de carácter preventivo ante la eventualidad de que persistan o se agraven las condiciones de los mercados financieros internacionales durante el resto del año.

Características de
las líneas de crédito

La línea de crédito con el FMI, denominada Línea de Crédito Flexible, es una nueva facilidad de esta institución ante la crisis financiera mundial; su principal característica es que sólo se otorga a países sin problemas de financiamiento externo y con políticas económicas “sanas”.

Por ello, tampoco tiene condiciones preestablecidas que el país deba cumplir como en el caso de aquéllos que solicitan apoyos cuando ya enfrentan problemas serios.

Por su parte, la línea de crédito recíproco con la Reserva Federal de EUA en realidad existe desde hace muchos años y forma parte de acuerdos de préstamos temporales que tienen los bancos centrales de muchos países.

En este caso, también a raíz de la crisis financiera mundial, la Reserva Federal incrementó en X/08 los montos de estas líneas de crédito con varios países, incluído México.

Dicho de otra forma, la función de estas líneas de crédito puede verse como un seguro que compra el país para tener recursos externos en caso de que las condiciones internacionales se deterioren.

El costo de este “seguro” es la comisión que se paga al abrirlas, pero bien vale la pena ante el riesgo de que en el futuro el panorama internacional se complique aún más. Como en el caso de cualquier seguro, lo deseable es que no se tenga que usar, pero en caso de ser necesario, más vale tenerlo que no.

Ventajas
y posibles efectos

Desde el punto de vista económico, la contratación de las líneas de crédito tiene básicamente tres objetivos. El primero es contribuir a una mayor estabilidad, y posiblemente cierto fortalecimiento del tipo de cambio.

Es claro que si sólo se consideran los factores puramente económicos internos, la devaluación de la moneda ha sido excesiva. No obstante, la fuerte aversión al riesgo (pánico financiero) a nivel internacional ha propiciado tal devaluación e inestabilidad del peso, al igual que de otras monedas.

Se espera que la percepción de riesgo sobre la economía mexicana se reduzca con la disponibilidad de esos recursos y, en consecuencia, se tendrá una mayor estabilidad cambiaria.

El segundo objetivo, muy relacionado con el primero, es que permitirá al Banco de México una reducción más agresiva de las tasas de interés internas al disminuir el riesgo de un menor flujo, o una salida, de recursos financieros –de nacionales o extranjeros– por menores rendimientos de los papeles en MN$.

Un tercer objetivo parecería ser la necesidad de apoyar con deuda externa a las empresas mexicanas a realizar los pagos de intereses y amortizaciones programadas en 2009, sin que ello repercuta en una disminución de las reservas del banco central.

Aún cuando el nivel de reservas internacionales sigue siendo elevado (US$78 millardos), la reducción en los ingresos externos prevista para este año, necesariamente llevaría a una disminución de tales reservas si no se tienen fuentes adicionales de ingresos del exterior.

En consecuencia, sí es probable que se utilice una parte pequeña de dichas líneas de crédito para el tercer objetivo. En este sentido, es conveniente recordar que en la crisis económica de 1995, el gobierno mexicano obtuvo un paquete de apoyo internacional de US$52 millardos, de los que a final de cuentas solamente se utilizaron US$18 millardos.

En esta ocasión, todo apunta a que los recursos que se pudieran usar serían considerablemente menores.

Por último, también es importante no crear falsas expectativas ya que este “blindaje financiero” no va a acelerar la recuperación del crecimiento ni del empleo. En el mejor de los casos, evitará un deterioro mayor de las variables económicas.

Como hemos comentado anteriormente en este espacio, aún una baja más fuerte de las tasas de interés contribuirá en muy poco a la reactivación de la economía, debido al nivel todavía bajo de crédito que existe en México.

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