Impacto económico de La Influenza

Óscar Vera

Óscar Vera, oscarhveraprodigy.net.mx (Foto R.Herrera © Derechos Reservados)

Compartir


Desde principios del año, se anticipó que 2009 sería un año difícil en materia económica, después de la severa turbulencia financiera internacional del último trimestre de 2008. En XII/08 y I/09, los pronósticos de crecimiento de México para este año oscilaban entre 0% (estancamiento) y 1.8% (Gobierno Federal).

Además, todos los pronósticos coincidían en que durante el primer semestre de 2009 persistiría el entorno recesivo, pero en la segunda mitad del año habría una recuperación, en mayor o menor grado.

Sin embargo, durante los primeros tres meses del año se generalizó la recesión mundial, lo que también llevó a un deterioro de las expectativas para México. El mismo Banco de México, en su informe trimestral de inflación publicado en IV/09, revisó su pronóstico a una caída de entre -3.8% y -4.8% del producto interno bruto para 2009; no obstante, esta cifra no incorporó todavía ningún cálculo del posible impacto de la epidemia de influenza sobre la economía.

Las primeras
estimaciones

De acuerdo a la Secretaría de Hacienda (SHCP), la epidemia de influenza tendrá un efecto negativo equivalente a entre -0.3% y -0.5% (“como máximo”) en el (de)crecimiento económico de este año.

La principal explicación de este costo económico aparentemente pequeño es que, según la SHCP, a diferencia de catástrofes naturales como terremotos o huracanes, en una epidemia no hay destrucción de activos físicos, como infraestructura, carreteras, fábricas, casas, etc. Por tanto, la actividad económica puede restablecerse y volver a la normalidad con relativa rapidez.

Sin embargo, las estimaciones de la mayoría de los analistas e instituciones privadas apuntan a que el costo será de, por lo menos, el doble del cálculo oficial; es decir, la epidemia añadirá cuando menos un punto porcentual a la caída de la economía en 2009.

Un aspecto que debe subrayarse, no obstante, es que todas las estimaciones son aproximadas, ya que es imposible realizar un cálculo puntual debido a que el impacto de la emergencia sanitaria está “mezclado” con el de la recesión externa, el cual aún no se conoce con precisión.

Evidencia y
elementos disponibles

Sabemos bien que, como consecuencia de las medidas para enfrentar la emergencia sanitaria, hubo dos efectos inmediatos: por un lado, la actividad económica en el país se paralizó durante cinco días (que incluyeron un fin de semana y un día feriado) y, por otro, que de inmediato se produjo un desplome casi total del turismo extranjero, cuya duración es todavía desconocida.

En el caso de la actividad interna, si bien es cierto que no hubo tal destrucción de activos físicos, también lo es que muy difícilmente la producción y servicios que dejaron de prestarse durante la emergencia se puedan recuperar (la gente no va a ir a restaurantes o a los cines con mayor frecuencia para “compensar” los días que estuvieron cerrados).

La actividad económica no se restableció al 100%; aún persiste cierto impacto negativo, sobre todo en actividades de servicios y el sector agropecuario (porcicultores).

Por lo que respecta al turismo extranjero (y, en parte, al nacional también), es claro que durante varios meses estará severamente afectado a pesar de las campañas de promoción y los incentivos de precio que ha comenzado a ofrecer esta industria.

Como bien se dice, “la salud no tiene precio” y la percepción (correcta o incorrecta) en el extranjero es que existe un riesgo al visitar México.

De acuerdo a la evidencia de las primeras semanas y a las cifras de la Secretaría de Turismo, es probable que los ingresos de divisas por este concepto disminuyan entre US$4.5 y 5 millardos en 2009, lo que por sí sólo equivale a 0.6% del PIB.

No obstante, quizás de igual magnitud pueden ser los efectos multiplicadores de esta reducción de divisas. El costo en términos de los servicios relacionados con la prestación de servicios turísticos (transportes, restaurantes, espectáculos, líneas aéreas, etc.) va más allá de la sola reducción en los dólares gastados por los turistas extranjeros.

También muchas inversiones, en todo tipo de empresas y establecimientos, se verán frenadas ante la incertidumbre de cuánto tiempo tardará en volverse a la normalidad.

Por otro lado, de haber existido pérdida de activos físicos como ocurrió con el huracán Katrina en Cancún, si bien significa un costo elevado inmediato, la reconstrucción de dichos activos implica un motor para la recuperación económica una vez pasada la contingencia.

Dicho motor no existe ahora, por lo que será más difícil y lento salir del estancamiento.

1 de 1