Irreflexiones de Enrique Gibert Nov-09

Enrique Gibert  214

Enrique Gibert (Foto R.Herrera © Derechos Reservados)

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Según los expertos en imagen pública, la apariencia de un candidato –su físico, indumentaria y expresión corporal– gravitan en la decisión final de los electores tanto o más que el programa de gobierno.

Esta nueva especie de 'custodios de imagen', tiene como misión proteger a las celebridades con igual celo que los guaruras. Pero un enemigo hasta ahora desconocido amenaza su trabajo.

Una diputada del partido del presidente francés Nicolás Sarkozy (MUP), acaba de presentar en la Asamblea Nacional de Francia, una propuesta que busca regular el uso del Photoshop, haciendo obligatoria la leyenda 'Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona'.

Si prospera la iniciativa de Válerie Boyer, que ya cuenta con el apoyo de cincuenta parlamentarios, se sancionará con una multa de 37,500 euros a quienes se atrevan a violarla. Trátese de campañas de publicidad o campañas políticas, como de contenidos de medios impresos: prensa, revistas y carteleras.

¿Adiós Photoshop?

A pesar de que la revista Paris Match echó mano del Photoshop para desaparecer unas llantitas de Sarkozy fotografiado en traje de baño, 'la grandeur de la France' no peligra por esta travesura. Mucho más preocupante es la deuda pública que, en 2012, alcanzará ¡el 90% del PIB!

¿No sería más productivo que los diputados franceses se pusieran a pensar en propuestas que alivien la carga que representa para su gobierno destinar 1,000 millones de euros diarios al financiamiento del déficit?

La señora Boyer no pretende con su iniciativa limitar o prohibir el uso del Photshop. Lo que busca es transparentar al máximo el empleo de este recurso con el que los directores de arte, en colusión con los dictadores de la moda, idealizan la belleza física hasta la irrealidad. Unos y otros, según ella, son corresponsables de los desórdenes alimentarios y psicológicos que afecta a no pocas víctimas de la presión social en el entorno mediático.

En otras palabras, el Photoshop sería culpable de la anorexia y la bulimia, como la comida chatarra lo es del exceso de peso.

Aunque médicos y psicoterapeutas se desgañiten explicando que son enfermedades multifactoriales de tratamiento complejo, el problema se solucionaría mágicamente encontrando un chivo expiatorio que simplifique el diagnóstico en una causa única, remediada a través de una leyenda providencial: 'Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona'.

A partir de este hallazgo, terminaremos viendo la obra de Rubens o Botero (toda proporción guardada), acompañada de una leyenda que rece: 'La pintura del artista ilustra sobre las consecuencias de la obesidad'.

De manera tangencial se alude también a la proliferación del lifting y las liposucciones virtuales entre personajes de la escena pública, como la ex candidata a la presidencia gala, Ségolène Royal. Gracias al arte de la manipulación de imágenes, la candidata socialista, apareció tan rejuvenecida en una cartelera de su campaña para las elecciones presidenciales del 2007, que sus compatriotas se preguntaron si tenía edad para gobernarlos.

En lo personal, estoy seguro de que no fue esta la razón por la que la rival de Sarkozy fue derrotada en las urnas.

De un tenor parecido son las quejas contra la adulteración de la imagen en la que incurrió el periódico Le Figaro para desaparecer un anillo con valor de 15,000 euros del dedo anular de la mano de Rachida Dati. La ex ministro de Justicia renunció a su cargo por razones ajenas a esta clase de nimiedades.

Photoshop mexicano

¿Usted cree que Rafael Acosta 'Juanito' se hubiera quedado al frente de Iztapalapa si el Photoshop alcahuete le desaparecía la diadema?

Una polémica de dimensiones semejantes a la desatada por la disolución de Luz y Fuerza del Centro, ha tenido lugar a raíz de una foto de portada de Sharon Stone, en Paris Match.

'Tengo 50 años ¿y qué?', declara provocadora y en 'top less', la intérprete de 'Bajos instintos'.

-¡Están operadas! - estallan las señoras.

-No, vieja. Están retocadas con Photoshop- sostienen sus maridos, junto con el aliento, mientras se imaginan entregados al placentero trabajo de ser los artífices del envidiable retoque.

Apoyaría la propuesta de la diputada Válerie Boyer, si tuviese la certeza de que, con la regulación del Photoshop, los profesionales de la mentira –políticos, funcionarios, gente de la farándula, futbolistas, DT's, etc., etc.– se iban a volver más confiables. Desafortunadamente es grande mi escepticismo al respecto.

Me entusiasmaría mucho más que Adobe anunciara el lanzamiento del 'Thinkshop', un programa que manipule las opiniones y las declaraciones de los súbditos de el Reino de la Imagen, haciéndolas aparecer inteligentes. Disfrutaríamos de un mundo más lindo y menos contaminado por la estupidez.


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