HEADER MARKUPS

 
 

vida y estilo » Teens » ¡Qué Oso!

 ¡Qué oso! En San Valentín me confundieron con algo que no soy
16 de febrero de 2011 15:00

Comentarios
 
¡Qué oso! San Valentín me confundieron

No juzgues sin saber. Checa lo que pasó celebrando el 14 de febrero.
Foto: Getty Images

 
Encuesta

¿Te ha ocurrido una experiencia similar?

Votar
 
ANA RAMOS

Ya van tres veces (dos en realidad) que festejo el día del amor. Primero, fue con César, mi primer novio. Fuimos a comer pizza después del cole. Me regaló un osito y yo le di una tarjeta que diseñé e imprimí. El segundo fue con Arturo, mi segundo novio. Él fue a mi casa y me llevó una rosa y unos chocolates. Yo no le tenía nada preparado, pero fingí que le había hecho unas galletas (que en realidad hizo mi mamá para su reunión semanal con sus amigas).

Este año estoy solterita, pues Arturo me mandó a la goma porque dice que pasaba mucho tiempo con mis amigas y no le hacía caso. No me gustó como me habló y lo puse en su lugar. Después de eso me dijo que ya no quería andar conmigo. Él se lo pierde...

Y bueno, lo extraño pero no tanto; no me había encariñado mucho con él. Pero llegó el 14 de febrero y me entró la depre, pues casi todas mis amigas tenían galán. Marisa y yo éramos las únicas solteras; le dije que fuéramos a comer. Le encantó la idea, así que ahí estábamos las dos, sentadas en un restaurante comiendo un rico espagueti cuando sentí que una parejita de novios (que, por cierto, derramaban miel) nos miraba fijamente.

Al principio no le presté mucha atención, pero después de plano me enojé y me paré a decirles que cuál era su problema, que si tenía monos en la cara o me parecía a alguien que conocían. Entonces él me respondió que no me enojara, que él era de mente abierta y que lo disculpara, pero que no era muy frecuente ver a parejas de mujeres celebrando el día del amor.

Con eso que me dijo, me enfurecí más. Le empecé a gritar y luego luego llegaron unos meseros a pedirme: 'Desaloje el lugar, señorita, no queremos problemas, y menos en este día'. Total, ¡que me confundieron con algo que no era, me hicieron enojar y ni el espagueti me pude terminar! Además, Marisa se enfureció porque le hice pasar un gran oso ¡y no me habla! (y no creo que lo haga, por lo menos en un par de semanas).

Después me puse a pensar por qué nos confundieron. La conclusión fue que a Marisa le acababan de regalar un conejo enorme que decía en la panza 'te quiero', y como está aprendiendo a leer la mano, pues practicó conmigo. Así que los pepinos que se nos quedaban viendo pensaron que el conejo se lo había regalado yo y que nos estábamos haciendo cariñitos (¡qué asco!).

MORALEJAS

- Si tu amiga quiere practicar contigo su lectura de mano, nunca la dejes hacerlo en público, y menos en el día del amor.

- Si algún pepino te confunde con algo que no eres y enfureces, dile lo que piensas de él sin gritar, así tendrás tiempo suficiente para acabar antes de que los meseros te saquen del restaurante.

Terra

Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.