Me llamo Roby y estoy en exámenes finales. Ayer vinieron a mi casa a estudiar cinco amigos. Mamá siempre dice que ella se queda más tranquila sabiendo que estoy en casa, así es que me deja invitar a quien yo quiera cuando quiera. Claro, sólo debo pedirle permiso con anterioridad y avisarle con tiempo suficiente.
MI EQUIPO DE ESTUDIO
Normalmente somos cinco: Marianela, Rocío, Carlos, Joaquín y yo, pero está vez también invité a Daniel. ¿Por qué? Sólo hay una razón: ¡me encanta!, y estoy tratando de aprovechar el tiempo, ya que las vacaciones se acercan, y a pesar de que sé que le gusto, no se me ha declarado. Si lo hubiera invitado a él solo, quizá hubiera sospechado, pero lo invité en grupo, y además por una causa noble: pasar el examen.
Vergüenza 1: estudiando con refesco en mano y palomitas
Mamá le dijo a mi hermano que nos dejara estudiar y que no estuviera de pegote junto a nosotros (claro que le valió). Yo también le dije que se fuera, que se buscara una vida y amigos propios; que no molestar a los míos. Fue en vano; llegó un momento en que parecía parte del mobiliario. A media sesión de estudio, se le ocurrió empezar a jugar con sus carritos en la mesa donde estábamos trabajando (¡hazme el favor!), y tiró una botella de refresco (grande, por cierto) sobre nuestras hojas, y remató tirando también las palomitas de maíz. En resumen, arruinó todo nuestro trabajo y tuvimos que empezar desde cero. Todos lo odiamos. Afortunadamente, después de ese desastre, desapareció.
Vergüenza 2: las fachas de mi papá
Ese día mi papá no fue a trabajar. Se sentía mal de la garganta y estuvo acostado toooodo el santo día. Justamente a media tarde, decidió levantarse de su cama para bajar a comer. Pasó por donde estábamos estudiando y se puso a saludar a todos detenidamente. Lo peor es que no se había bañado, estaba en pijama y con todo el cabello despeinado, con un gallo gigantesco en la parte de atrás. ¿Qué hacer en ese caso? Fingir demencia y seguir estudiando…
Vergüenza 3: miradas intrusas en mi habitación
El baño de abajo estaba ocupado, así que Daniel le pidió a mi mamá que si podía utilizar uno de arriba. Ella emitió un 'por supuesto, sólo sube la escalera y dobla a la izquierda'. ¡¿Qué?! Le lancé una mirada aterradora que ella no comprendió. Mi cuarto está enfrente del baño de arriba, y si mis cálculos no estaban equivocados, mi puerta no estaba cerrada. Para mi desgracia (y por no hacerle caso a mi mamá), mi cuarto estaba todo desordenado, con zapatos por aquí y por allá, al igual que un montón de ropa sobre la cama que me acababa de probar. Y lo peor, había un letrero que decía: 'Daniel, te amo' sobre mi buró.
Ya ni llorar era bueno: seguro Daniel vería mi desastre y el letrero…Snif.
MORALEJAS
• Trata de ser autosuficiente y estudiar sola.
• Convence a alguna amiga tuya de que el grupo de estudio se junte en su casa.
• Dale una patada tu hermano para que huya a su habitación antes de hacer un desastre y derramar el refresco donde tú y tus amigos trabajan.
• Nunca invites a ningún amigo cuando tu papá esté enfermo. Te podrá avergonzar al aparecer en pijama y sin bañar.
• Cierra tu cuarto con llave, o mejor, aún, mantenlo siempre recogido, una nunca sabe cuando alguien pueda echar una mirada.
• Nunca se te ocurra hacer letreritos con el nombre del chico que te gusta. Te delatarán tarde o temprano.
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