1. No vayas sola. Puedes ganar mucha diversión y una buena dosis de ayuda si lo haces con alguien más. Aquí, las opciones generalmente suelen ser tus amigas o tu mamá. Ellas te pueden ayudar a elegir lo que mejor te queda o buscarte una talla o un color diferente mientras estás en el probador.
2. Nunca compres de prisa. Dedica tiempo suficiente. El resultado valdrá la pena. Asimismo, date tiempo para comprar los accesorios que hagan juego, así como la ropa interior adecuada.
3. Obsérvate bien. Aprovecha la vista que te ofrecen los espejos de los probadores, que generalmente te muestran cómo te ves desde todos los ángulos. Verte sensacional de frente es básico, pero también debes quedar satisfecha con la vista por detrás y de lado. Confía en lo que te dice el espejo y, si es posible, pide otra opinión: de tu acompañante, de la señorita del probador, o incluso de otra chica que esté de shopping.
4. Sé realista con tu presupuesto. Ten en cuenta el dinero que puedes gastar. Es emocionante probarse cosas lindas, pero esto de nada servirá si son un sueño imposible de alcanzar. Además, si inviertes demasiado tiempo viendo y probándote prendas que no podrás comprar, sólo malgastarás tu tiempo.
5. Vístete según tu edad. Eres una teen y no una adulta pequeña. Trata de buscar prendas de acuerdo con tu edad y en los departamentos que te corresponden. Si eres muy delgada, quizá estés acostumbrada a comprar las tallas grandes del departamento de niñas. Si no lo haces, es hora de que lo tomes en cuenta ¡Que no te de pena; hay diseños geniales!
6. Visita tiendas diferentes. Amplía tu panorama de compras. No te limites a tu tienda favorita; intenta nuevas opciones. Al recorrer una plaza, entra a las tiendas que te llamen la atención. Te puedes llevar agradables sorpresas.
7. Ve las prendas, pero también tócalas. Selecciona las prendas que te vas a probar no sólo por la vista, sino también por el tacto. Las texturas dan una vida diferente a las prendas, ya que la luz se refleja de diferente forma, y tu piel podrá experimentar con diferentes sensaciones. Quizá alguna prenda se puede volver la indicada al ver cómo se ajusta a tu cuerpo o cómo guarda el calor corporal.
8. Siempre pruébate la ropa. No hagas NINGUNA excepción. Lo que piensas que se te verá genial, no siempre resulta así. Aunque sea la talla correcta,.es mejor invertir unos minutos para corroborarlo en el probador que un disgusto al llegar a casa y la respectiva molestia de regresar a cambiarlo.
9. Revisa las etiquetas. Generalmente las mamás lo hacen por ti, pero es tiempo de que adquieras este hábito, así sabrás si lo que estás a punto de comprar se lava en casa o en tintorería, incluso si se plancha. Esto es importante porque esto puede afectar cuánto invertirás en el cuidado de la prenda, así como en hacerla lucir en buenas condiciones.
10. Compra algo que vaya con tu personalidad y que utilizarás regularmente. Esto no significa que lo usarás a diario, pero sí que después de la primera puesta, no se quedará arrumbado en el armario.
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