Irse de casa y vivir por cuenta propia no es fácil. De hecho muchas veces el sueño de vivir sola se frustra y debemos volver con mamá y papá con la cabeza baja, quienes felices de vernos de vuelta nos llevan a nuestra habitación rosa pálido.
Pero irse de casa no es la única manera de soltar la mano paternal. Puede ser que aparezcan trabajos temporales que te den la oportunidad de pagar viajes, ropa, o unas entradas al cine sin tener que acudir a la billetera de mamá o papá. Poco a poco puedes convertirte en una chica independiente.
Otro punto de independizarse –en pleno siglo XXI- es el género. Para las chicas es más difícil salir del nido ya sea por orden de los padres o por prejuicios de la familia. Y no todas tienen los mismos motivos para independizarse; es decir, algunas lo hacen por rebeldes y otras esperan hasta que sea el momento correcto.
¿Pero cual es ese momento? Cada una lo descubre a su tiempo. Cuando se crece y las reglas de casa ya no calzan con la rutina y proyecto de vida. Ojo, esto es cuando se está conciente de que no es rebeldía y los horarios no encajan con la familia.
La mudanza puede hacerse sola, con amigas o con el novio. Pero se debe tener en cuenta que si se decide ir con acompañante, se debe aprender a vivir con el otro porque ellos ya no serán mamá, ni papá, ni el hermanito o hermanita.
Lo cierto es que el bolsillo será un poco frágil al principio y tendrás que acogerte a lo que se pueda pagar. El vivir con amig@s, hermanos, novio, sola seguro te dejarán experiencias y recuerdos maravillosos e inolvidables, pero también dolores de cabeza.
Y es que al vivir solas se cae en la cuenta de que faltan cosas básicas en las que nunca se había reparado. Porque en 'casa' había de todo, como una simple jarra o un tenedor.
Pero también habrá miles de cosas que festejar, ya nadie se acabará tu shampo, te levantarás y llegarás a casa a la hora que tú decidas, podrás tener reuniones con amigos las veces que quieras, y pondrás todo en el orden que mejor te acomode.
Para muchas la gran piedra en el camino es la comida, algunas chicas cocinar, otras no y optan por comer en la calle. Sin embargo, ante la necesidad de comer siempre se encuentra la solución.
La presión de ver la ropa en el piso –sin lavar- y el estómago reclamando un bocadillo obliga a aprender a llevar una vida independiente y organizada.
Después de toda esta reflexión, las chicas pueden mudarse solas y enfrentar todo lo que comprende.
-

- Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.


