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 ¡Qué Oso! Mi visita al médico
02 de diciembre de 2010 16:41

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Médico


• Un lactante que llora mientras su mamá hace circo, maroma y teatro para calmarlo.
• Un niño como de cuatro años que se la pasa escupiéndole a la gente con su 'pistola de rayos láser', mientras que los padres lo ven con ojos de 'mira cómo juega nuestro angelito'.
• Una niña como de ocho que me mira fijamente (y molestamente también).
• Dos gemelos con sus cochecitos, jugando en el piso mientras aplastan uno que otro pie (el mío fue el 'uno' y el 'otro' fue el de mi mamá).

Todos ellos ya estaban cuando yo llegué, así que tuve que esperar bastante: casi toda Blancanieves y la mitad de Buscando a Nemo. Y es que mi doctor siempre parece que está al 2x1; consultorio lleno, sea lunes, martes, viernes, fin de semana o vacaciones, no importa.

Puedo entender que tenga muchos pacientes porque es muy bueno, pero su impuntualidad me mata. Si tienes cita a las 4:00 jamás llega a tiempo. ¿Por qué los doctores te citan a una hora si nunca respetan el horario? Eso sí, si tú llegas tarde, la secretaria te dice que tu cita ya pasó ¡y debes esperar! (que novedad).

No he querido cambiar de doctor porque conozco al Dr. González desde que yo era bebé, y le tengo cariño. Mi mamá me dice que está bien, pero mis dos hermanos mayores se la pasan molestándome. Siempre que regreso de consultar me preguntan si me dio paleta. Yo les enseño la lengua y les digo que no; pero la verdad es que sí (son buenísimas).

La burla de ellos la puedo soportar, pero ese día me encontré con alguien que no esperaba ver. Unos diez minutos antes de que llegara mi turno, Benjamín apareció en el consultorio. Él es primo de Diego, el chico que me encanta. Benjamín acompañó a su mamá y a su hermano de siete que tenía mucha tos. Nos saludamos y platicamos un poquito, pero fuimos interrumpidos por la enfermera, quien gritó mi nombre porque ya me tocaba entrar. Benjamín se me quedó viendo extrañado y disimulando la risa. Mientras él lo hacía yo también traté de disimular la pena, pero fue inútil; me puse toda roja.

Una semana después vi a Diego en una fiesta, y me dijo que Benjamín me había visto en el pediatra. ¡Qué pena! Se me hace que ahora sí ya tengo que cambiar de doctor pues tendré 15 en un mes más.

Moralejas:
• Si ya sabes que el consultorio de tu doctor estará plagado de bebés y niños, donde el olor al a galleta María y pañal se mezclan, relájate y acepta las cosas como son.
• Si no estás dispuesta a dejar a tu pediatra y te da pena aceptar que todavía quieres ir con él, inventa algo así como 'Mi mamá insiste en que consulte con él'.
• Si ya tienes casi 15 es buen momento para cambiar de médico. Mientras tanto, disfruta de las paletas.