Fue hace casi un mes, cuando se vino una de esas lluvias superfuertes. Lo que pasa es que yo siempre me voy caminando a la escuela, pues queda bien cerquita de mi casa, como a unos diez minutos. Un poco antes de irme, empezó a llover. Entonces mi papá me dijo que me llevara un suéter. Le dije que sí, pero no me lo llevé; ya era muy tarde (Y todo por la flojera de levantarme temprano). Por supuesto, tampoco fui a buscar el paraguas que hay en el clóset de mi cuarto (Si lo hubiera hecho, me hubiera tardado más de lo que me hubiera tardado buscando el suéter). Pero bueno, con cualquiera de las dos omisiones, hice mal; por ahorrarme unos minutos para llegar temprano a clase, tuve que faltar casi una semana.
Parece que el destino estaba en mi contra; apenas llevaba unos 20 pasos, cuando comenzó a llover bien fuerte, con unas gototas. No me regresé a casa, pues pensé que era mejor irme corriendo al colegio. Y llegué rápido, sí, pero totalmente empapada.
Mojarme no me disgusta, pero desgraciadamente tuvo que ser en lunes, y es que los lunes llevamos una blusa demasiado delgada, por lo de los honores a la bandera. Con toda la lluvia, la blusa se me pegó al cuerpo, dejando ver lo que había debajo. Sí, ¡fue nefasto!
Tan pronto llegué al salón, le pedí su suéter a Dennise, ¡pues tenía que taparme para que los demás no me vieran así! Ya estaba cansada de parecer canguro, pues no podía dejar de cubrir mis bubis con mis brazos. Dennise me lo dio (Lo siento, ella tenía frío, pero lo mío sí era un problema) y luego luego me lo puse.
Como estaba empapada, empecé a toser. El maestro me dijo que fuera a la enfermería para que me revisaran o dieran algo. La verdad yo creo que más que estar preocupado por mí, me mandó para que ya no lo siguiera interrumpiendo con mi tos.
La enfermera ni siquiera me revisó; sólo me dio un jarabe que sabía a demonios y me dijo que ya no me mojara así ("Dígame algo que no sepa", pensé). Dos días después, mi mamá me llevó al doctor, pues tenía fiebre y me dolía la garganta un ch... orro. Amigdalitis fue el diagnóstico. Tuve que aguantarme tres piquetes en las pompis y casi una semana sin salir de casa.
Moralejas:
• Aunque me cueste decirlo, hazle caso a tu papá. Bien dice el refrán que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
• Siempre carga tu suéter del uniforme para ir a la escuela.
• Usa alguna camiseta de tirantes debajo de la blusa delgada de los lunes; en caso de lluvia te salvará la vida.
• Resígnate a sentarte de lado por unos días; las inyecciones en las pompis son así.
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