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Queen: el video de la canción "más feliz del mundo" cumple 42 años; y es una genialidad
En 2017, un neurocientífico de los Países Bajos eligió -en base a criterios de la ciencia- las diez canciones más felices del mundo y de toda la historia. La número uno es uno de los hits de Freddie Mercury y Queen. Esta es su historia, y la de su video que este 26 de enero cumple 42 años.En mayo de 2017, el neurocientífico Jacob Jolij (de la Universidad de Groningen, en Países Bajos) se encargó de investigar y de determinar -en base a distintos requisitos que cumplían- cuál era la canción más feliz del mundo. Y no solo eligió a la primera, sino que también se animó a confeccionar el listado de las 10 canciones "más felices del mundo".
La número uno fue -y es, ya que todavía ostenta con este título mundial y nadie se lo ha podido arrebatar- una de las tantas genialidades escritas por Freddie Mercury, e interpretada por la banda británica Queen. Hablamos de Don't Stop Me Now, lanzada en 1978 y de quien recientemente el guitarrista Brian May dijo que no es de sus canciones favoritas de la banda.
Sin embargo, y con sustento científico de la neurociencia y más allá de los gustos particulares, este hit incluido en el álbum Jazz cumple a la perfección la fórmula de combinar ritmo y melodía, con un resultado indiscutible: sube el ánimo a una velocidad cuasi supersónica.
Para su estudio, el neurocientífico neerlandés estudió distintas canciones de los últimos 50 años; las cuales fueron sometidas a una minuciosa ecuación. Y, de acuerdo a esta fórmula, "un ritmo de 150 beats por minuto y letras con contenido positivo, son los factores creadores de una canción que genera energía y pensamientos positivos".
El video cumple 42 años
El 26 de enero de 1979, en el estadio Forest National de Bruselas (Bélgica), se filmó el videoclip oficial de esta maravillosa obra, que no tardó en convertirse en un hit y en una de las canciones más famosas de Queen.
Don't Stop Me Now fue lanzada en aquella etapa en que los excesos y las fiestas eran parte de la vida de Freddie; y terminaría por convertirse en una libre confesión de culpas y cargos del cantante. Claro que, por aquel entonces, ni Mercury ni sus compañeros sabrían que, en pleno siglo XXI, la pieza sería elegida como la canción más feliz de la historia.