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La oposición oficialista busca despertar a la juventud para recortar al FLN

21 abr 2017
06h30
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Segunda fuerza parlamentaria, la Agrupación Nacional Democrática (RND) no es un partido de oposición al uso, si no una de esas formaciones salidas en la década de los noventa de la entraña del sistema para vestir de plural un régimen que hasta 1989 fue "unipartidista".

Liderado hasta 2013 por Ahmad Uyahia, ex primer ministro, antiguo jefe de gabinete del presidente, Abdelaziz Buteflika, y su jefe de campaña en las últimas presidenciales, ocupa 68 de los 462 escaños de un Parlamento que aún controla aquel partido único, el Frente de Liberación Nacional (FLN), con 220.

Una cifra muy alejada de los 156 que logró en su debut en 1997 -cuando la Asamblea tenía 380 asientos- y que pretende aumentar en los comicios del próximo 4 de mayo con un programa conservador nacionalista diseñado para combatir la apatía del electorado, en especial de los jóvenes.

"Lo que el RND quiere hacer es intentar concienciar a la juventud de que no podemos vivir en otro lugar, que sólo nuestro país puede acogernos y eso (solo se puede lograr) a través el trabajo", explica a Efe Seddik Chiheb, cabeza de lista en Argel.

Es una mañana de primavera y el político, con el rostro ya cansado, se prepara para los actos del día: visitar una guardería y dar un discurso en el barrio de Buzareah, en la zona alta de la capital.

En el camino, se detiene en una cafetería donde algunos de sus simpatizantes se enzarzan en una discusión con votantes que aprovechan la visita y la presencia de informadores para expresar quejas, en particular por la perdida constante de poder adquisitivo.

"¿Por qué voy a votar?", pregunta uno de ellos. "Tengo más de 30 años y aún no tengo piso, vivo con mi familia compuesta de 11 personas en chabolas", se queja el hombre.

Una recriminación que hace saltar como un resorte a una de las militantes del RND, que le recuerda que los tiempos en los que el gobierno facilitaba la vivienda se han desplomado -como la economía nacional- y le recrimina que uno "no puede quedarse en su barrio lamentando su situación".

"Nuestro discurso busca sembrar la esperanza de que se puede rehabilitar el mercado de trabajo y consolidar la solidaridad nacional", explica después Chiheb a Efe en la sede de su partido en Buzareah.

"Tenemos propuestas para salvaguardar el poder adquisitivo del ciudadano así como para otros problemas", agrega el político, ingeniero de profesión y directivo en su día de la empresa nacional de hidrocarburos "Sonatrach", uno de los pulmones económicos del país.

Próximo al discurso oficialista, Chiheb se limita a señalar que la estrategia del RND se articula en cinco ejes definidos desde el contexto nacional, marcado por la aguda crisis económica fruto de la abrupta caída de los ingresos por el petróleo y el gas, que suponen el 97 por ciento de las exportaciones argelinas.

Pero también de la rigidez de su economía, necesitada de una urgente diversificación, y del sistema socialista de subsidios a productos básicos, como ciertos alimentos, los combustibles y la vivienda.

Argelia "está en plena transición, hemos conocido altos y bajos", afirma, antes de admitir que hay que frenar el "despilfarro" estatal, un problema para el que su partido propone una receta que combina la movilización de las finanzas internas y la racionalización de los gastos.

En este sentido, Chiheb acepta que hay incertidumbres y miedos sobre el futuro del país, pero señala que también existe la esperanza que en su opinión otorga "la enmienda de la Constitución" aprobada en febrero del pasado año.

Una reforma que, según su percepción, ha relanzado "la esperanza democrática" como muestra el hecho de que los partidos que antes predicaban la abstención "han entrado en el juego" y ahora participan.

"Esperamos que el pueblo con su participación consagre este avanzamiento democrático", dice Chiheb antes de señalar que no cree en esa apatía de la que hablan los medios. "A mi mitin de Sidi Musa (este de Argel) asistieron 4.000 personas", destaca.

En las elecciones de 2012, la participación alcanzó el 43,14 por ciento, una cifra significativamente superior al de los comicios de 2007, cuando solo votó un 36 por ciento, el dato más bajo desde la independencia en 1962.

Chiheb, subrayó, asimismo, la importancia y la influencia que puede tener en el desenlace final el contexto regional en el que se celebran los comicios, que definió como "difícil y hostil" por la inseguridad que sufren los estados vecinos.

"Entendemos que el ambiente no es muy favorable, es hostil, nuestras fronteras constituyen una amenaza permanente para nosotros, Libia es un depósito de armas a cielo abierto y Túnez padece también problemas de seguridad serios", advirtió.

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