¿La amigdalitis puede causar mal aliento?

29 may 2017
05h00
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La amigdalitis es una enfermedad infecciosa que causa fuerte dolor de garganta, dificultad para tragar y fiebre. Para empeorar las cosas, las plaquetas blancas o amarillas que unen las amígdalas durante la infección, y que causan hinchazón, también pueden causar mal aliento. "Estas plaquetas, cuando apretadas, exhalan un fuerte mal olor, que causa la halitosis”, dice Marcos Moura, presidente de Abha (Asociación Brasileña de la halitosis).

ES muy común que los pacientes remuevan las amígdalas para solucionar la halitosis
ES muy común que los pacientes remuevan las amígdalas para solucionar la halitosis
Foto: Wavebreakmedia Ltd / ThinkStock

Debido al fuerte olor causado por las plaquetas, es muy fácil saber si son ellas las que están causando o no la halitosis. "Se recomienda cerrar la boca, masajear o apretar la región del cuello donde se encuentran las amígdalas y luego soplar para que alguien sienta el olor exhalado", dice el experto.

Este tipo de infección puede ser viral o bacteriana y puede manifestarse debido a la baja inmunidad, la mala higiene bucal o la baja salivación. En el caso de las bacterias, son algunas células escamosas, restos de comida, cuerpos extraños y bacterias infecciosas las que se alojan en las amígdalas y forman las plaquetas que causan la inflamación. El tratamiento es mediante antibióticos.

¿Se debe eliminar las amígdalas?

Hoy en día es muy común que los pacientes remuevan las amígdalas para solucionar la dolencia y de paso la halitosis. Resulta que cuando la intención de ese procedimiento quirúrgico es tan solo eliminar el mal aliento, en la mayoría de los casos, es innecesario.

"Alteraciones en la saliva, tanto en cantidad como calidad, pueden causar una placa blanquecina en la lengua, lo que provoca la halitosis. Tratar este tipo de alteración es la mejor manera de evitar el mal olor. La extirpación de las amígdalas por sí sola no va a solucionar el mal aliento", afirma Moura.

Según el experto, tras casi diez años dedicados a trabajar con la halitosis y los cambios en las normas salivales, ha sido necesario realizarle la extirpación de las amígdalas a un paciente tan solo una vez.

"Si se produce un cambio en la saliva, debemos sugerir cambios en los hábitos de higiene, utilizando raspadores de lengua. También podría ser necesario recomendar gárgaras para la limpieza adecuada de la orofaringe y , en algunos casos, incluso el lavado de las fosas nasales con una solución salina para reducir el goteo nasal que cae directamente en las amígdalas, dejándolas aún más infectadas", concluye el experto.

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